Pájaro de medianoche

Alice Hoffman (1952) nos regaló Pájaro de medianoche en 2017 (en español), un cuento bello, con manzanas rosas, una bruja, un hechizo y una niña decidida a sanar la herida de su familia en Pájaro de medianoche.

Llegué a este libro después de leer Practical magic (¡Sí! El libro que inspiró la película) que tristemente no han traducido al español. Esperaba magia y la obtuve.

La historia  se sitúa en una población estadounidense al norte, donde las estaciones se marcan por lo que siempre se han marcado, flores, pájaros, frutos y demás señales de la naturaleza. 

Una niña que está dejando de ser niña nos cuenta el secreto de su familia mientras vemos cómo por fin deja de estar sola. 

Twig es una niña sola, solitaria, que necesita conexión, pero no es la única en su familia. Ella, su madre y su hermano necesitan dejar de cargar una maldición de 200 años que pesa sobre ellos. 

“Yo me consideraba una sombra, una huella en el bosque qué desaparece, una ramita en la que nadie se fijaba.”

Y de pronto, porque todo tiene un final y ni las maldiciones permanecen estáticas, las cosas cambian durante un verano. 

Una familia ocupa la casa de una bruja, un amigo regresa, corre el rumor de un monstruo alado y un estudioso observa a unos búhos negros aparentemente únicos, mientras un reportero anda investigando por ahí.

Nuestra narradora de 12 años por fin tiene una amiga, por fin el mundo fuera de su casa, su familia, le deja de parecer inhóspito y solitario. 

¿Pero qué tanto puede confiar en sus nuevas amistades?

Lo suficiente como para intentar deshacer la maldición que pesa sobre su familia y en especial sobre su hermano.

Twig sabe que si no hace algo, perderá a su hermano, sabe que no puede seguir sola y sabe que no se trata de borrar lo que pasó sino de tomar todo lo nos sirve y dejar todo lo que no para empezar otra cosa, una nueva etapa. 

Pájaro de medianoche, tan lleno de manzanas, tés, hechizos y pequeños misterios y revelaciones, nos recuerda que ser quienes somos, reconocerlo, amar todas nuestras partes, no renunciar a lo que nos da más de lo que nos quita; es nuestra fortaleza.

Que el amor nos sostiene y sostendrá siempre, que sí que puede transformar una maldición y diluir el peso de una tristeza, el peso de los secretos. 

Pero sobre todo  nos recuerda que no es necesario, ni  posible, cargar solas con todo. Necesitamos de los demás, necesitamos una comunidad, una familia y de nuestras amistades para atravesar lo que sea que necesitemos atravesar.

Un libro bello, lleno de magia, de la verdadera, de la que transforma, esa que sucede cuando de verdad logramos una  conexión humana. Y aquella que nos hace voltear, sobre todo en luna llena, con un pedazo de tarta de manzana y un té, hacia el cielo esperando ver a un alado disfrutando su noche, su viento, tal vez un pájaro de medianoche. 

Aura Espitia Muñoz Cota

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