Caroline O´Donoghue (1990) publicó en 2024 su novela El factor Rachel, traducida al castellano por Libros del Asteroide. Son 344 páginas para hablar de los sucesos que nos cambian la vida.
Esta novela es de esas que te recuerdan que nos contamos historias para darle sentido a lo que nos pasa, que a veces hay antes y después que no se superan nunca. También que hay amores que son fundamentales y que son para toda la vida, y que esos amores no son siempre románticos.
Rachel es una joven irlandesa de clase media, hija de dos dentistas, una que se ve obligada a trabajar para terminar la universidad porque hay una crisis económica y necesita ingresos. Así llega a trabajar a una librería, es el paso lógico siendo estudiante de filología.

Está en Cork, la segunda ciudad de Irlanda. Tiene 21 años y en ese momento se le abre un mundo. Años después, a propósito de nada, en un evento muy de irlandeses (según lo explica en el libro) en Londres, alguien le habla de una persona que marcó aquella época, y esto desata una reflexión, un recuento y un dilema que Rachel ha de transitar.
Rachel tiene información sobre un hombre que marcó su pasado, pero no solo el suyo, también el de uno de los amores de su vida, James Devlin. Y ahora tiene que recordar esa época, encontrar la forma de abordar una conversación que se vuelve un pendiente entre James y ella.
El doctor Byrne y todo lo que él significa en una época donde todo es nuevo, donde sé es joven y todo es intenso, todo es sorprendente y todo también es más efímero que lo que nos gusta admitir.
El factor Rachel (debo decir que me gusta más el nombre original, The Rachel incident) nos cuenta cómo la protagonista conoce a James Devlin, un amor de esos que se sostienen y sostienen en la vida, de los que se construyen con la sinceridad ingenua de la juventud, de los que son el amor bonito que es la amistad.
Juntos se mudan a una vivienda ruinosa porque en esa época de recesión, todos eran precarios y estaban precarizados si es que eran jóvenes. En ella encuentran la libertad de explorar su sexualidad, de nombrarse, de ir de la mano y llorar cuando sienten que se pierden.
La novela además nos da lo que una buena novela debería darnos, postales y posturas sobre lo que significa vivir en una época determinada, siendo una persona específica con un contexto que por su puesto marca las decisiones que uno toma.
En medio de todo el embrollo que se desarrolla en la trama, es posible ver lo que vale en las relaciones humanas, amores profundos que transforman y a veces destrozan, una mujer que necesita hacerse de un lugar en el mundo y encontrar su camino.
El factor Rachel además tiene eso que yo amo con locura que es la crítica social, el sarcasmo que señala y la posibilidad que la literatura siempre me ha dado, eco y/o reflejo.
Muy recomendable.
Aura Espitia Muñoz Cota
